Aurora zarpó a Dominica – Nota de Ximena Bustamante

Martinica, 17-02-11

Rambla de St.Pierre, 07:50

Desde el banco donde estoy sentada, bajo el cielo azul y las palmeras, veo a Aurora a bordo del Shipping, preparándose para partir. Está subiendo el bote después de dejarme en el pontón. La despedida fue rápida, como es mejor cuando se navega.

Una mañana de agosto de 2008, en un café de la avenida Santa Fe, Auro aceptó generosamente mi propuesta de acompañarla hasta el momento del gran cruce del Atlántico, que ése sí, haría sola como siempre fue su gran deseo. Embarqué en ese momento en el Shipping y en el proyecto de Aurora, y desde entonces hemos compartido de todo: los trabajos de preparación para el viaje, tanto en el barco como en nuestras vidas; el gran momento de la partida; el viaje.

Mares, desafíos, sustos, logros, fracasos, broncas, reconciliaciones, maravillas, encuentros… mucho charlamos y filosofamos sobre los hechos y transformaciones que fuimos pasando.

Suenan las campanadas de las 08:00 en la vieja alcaldía de madera, justo cuando Auro levanta el ancla. Como me olvidé la cámara de fotos, trato de grabar este momento en mi memoria. Mientras ella zarpa, yo voy a la punta del pontón. Nos despedimos de lejos con los brazos bien abiertos y los pulgares arriba. Maniobra impecable, el Shipping levanta la mayor, y allá se va, rumbo a Dominica. Auro empieza su viaje en solitario.

Yo embarco en otro viaje, y me bajo del Shipping marcando territorio: que el próximo tripulante sienta, como mínimo, tanto cariño como yo por el barco y su capitana. Aprendí enormemente en este viaje, sobre el mar y la vela, sobre la amistad y el trabajo en equipo. Gracias, amiga, por esta oportunidad y por compartirla conmigo.

Nos vemos en las Azores, si Dios quiere, éxitos y que buenos vientos te acompañen!

Ximena